Los trastornos de conducta alimentaria (TCA) como bulimia o anorexia son tema frecuente en los medios de comunicación y se les considera patología femenina, lo que puede llevar a algunos varones que padecen la enfermedad a no buscar ayuda por sentirse estigmatizados. Todo esto plantea la posibilidad de que el número de los casos sea más elevado de lo que se piensa, sobre todo en bulimia, ya que ésta no se identifica si el paciente no trasmite sus quejas, pues sus atracones y conductas poco saludables las practica en soledad. Se observa también que habiendo iniciado la enfermedad, en una media de edad a los 19,3 años, los hombres con Anorexia Nervosa tardan en promedio un par de años en solicitar ayuda y aquellos con Bulimia Nervosa entre 7 y 8 años. Finalmente en la actualidad se sabe que el número de hombres que padecen algún tipo de TCA, ya sea específico o inespecífico (TCANE) es mucho más elevado que hace un par de décadas, encontrando en algunas investigaciones que el número de casos detectados en varones llegan a ser hasta del 30%.

 

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA (TCA) EN MUJERES Y VARONES MEXICANOS: Rosalía Vázquez Arévalo, Xochitl López Aguilar, Georgina Leticia Álvarez Rayón, Karina Franco Paredes y Juan Manuel Mancilla Díaz, de la Universidad Nacional Autónoma de México – FES Iztacala (México).

 

 

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) fueron considerados patologías femeninas durante gran parte del siglo XX, debido a su alta frecuencia en mujeres jóvenes. No obstante los hallazgos de la última década particularmente en países occidentales como México indican que al menos del 15% hasta el 30% de los casos son varones y en estudios con muestras mixtas se ha encontrado que del 5% al 10% de las personas identificadas con Anorexia Nerviosa (AN) y del 0,4% al 20% de las identificadas con Bulimia Nerviosa (BN) son hombres.

En años recientes ha habido una preocupación por investigar actitudes alimentarias anormales, como los sentimientos negativos hacia la comida, o la preocupación por el peso y la alimentación, con lo cual se detecta a la población en riesgo de padecer un TCA, o aquella que presenta signos y síntomas relacionados a éstos —a lo que se le ha denominado Sintomatología de TCA—

 

En estudios realizados en México en los últimos años se ha encontrado que algunos de los factores de riesgo en varones asociados al desarrollo de TCA son problemas con la imagen corporal, diferentes de las preocupaciones femeninas, encontrando que en su mayoría, los hombres reportan que trabajar el cuerpo mediante la realización de ejercicio, tanto aeróbico como de levantamiento de pesas, etc., parece no tener límite, porque consideran que nunca conseguiráń la musculatura deseada.

Los varones tienden a estar insatisfechos con su figura de manera menos homogénea y están divididos entre aquellos que quieren ganar peso y aquellos que quieren perderlo.  Asimismo se ha encontrado que los hombres con TCA presentan una insatisfacción corporal tanta alta como la presentada por mujeres con Bulimia Nervosa y que ellos presentan en la actualidad puntuaciones significativamente más altas en escalas de perfeccionismo y  miedo a madurar,  y significativamente menor identificación interoceptiva que varones sin sintomatología. Estos factores cognitivos son relevantes por su asociación con las conductas restrictivas propias de los TCA.

 

Uno de los estudios recientes más importantes fue realizado por Rosalía Vázquez Arévalo, Xochitl López Aguilar, Georgina Leticia Álvarez Rayón, Karina Franco Paredes y Juan Manuel Mancilla Díaz, de la Universidad Nacional Autónoma de México – FES Iztacala (México).  Éste estuvo conformado por una muestra incidental de 1483 estudiantes, 731 mujeres y 752 hombres, con un promedio de edad de 16 años (DT = 4,29), provenientes de instituciones educativas tanto públicas como privadas de la zona metropolitana de la Ciudad de México.

Uno de sus objetivos principales fue comparar la ocurrencia de los TCA en mujeres y hombres mexicanos de una muestra incidental. Los resultados indican que 4% de la muestra comunitaria presentó algún tipo de TCA —ya fuera Específico o No—, los casos de varones representan el 13,3% de éstos y si consideramos sólo a la Anorexia Nervosa y Bulimia Nervosa, éstos representan el 8,3%. Dichos resultados son semejantes a lo ya señalado en la literatura internacional (King y Bhugra, 1989; Rosenvinge, Borgen y Bórresen, 1999; Stein et al., 1997; Woodside et al., 2001).

 

 

Los instrumentos utilizados para la investigación fueron:

  • «Test de actitudes alimentarias» (Eating Attitudes Test, EAT-40; Garner y Garfinkel, 1979), cuestionario diseñado para detectar síntomas de trastorno alimentario, en el cual se proponen 3 factores: Dieta, Bulimia y Control Oral (Garner y Garfinkel, 1982). Este instrumento fue validado para mujeres mexicanas (Álvarez, 2000; Álvarez, Vázquez, Mancilla y Gómez-Peresmitré, 2002) y hombres mexicanos (Saucedo, 2004).
  • «Test de Bulimia» (Bulimia Test, BULIT; Smith y Thelen, 1984), elaborado con el propósito de detectar los síntomas de la bulimia nervosa. Los autores proponen en él cinco factores; 1) Sobreingesta, 2) Sentimientos posteriores a la sobreingesta, 3) Vómito, 4) Preferencias alimentarias durante la sobreingesta y 5) Fluctuaciones en el peso. Este fue validado para población mexicana femenina (Álvarez, 2000; Álvarez, Mancilla y Vázquez, 2000).
  • «Inventario de Trastornos Alimentarios» (Eating Disorders Inventory, EDI; Garner, Olmstead y Polivy, 1983). Éste evalúa las características cognitivo-conductuales asociadas en la literatura a los trastornos alimentarios. Consta de 64 ítems agrupados en ocho factores: 1) Miedo a madurar, 2) Insatisfacción corporal, 3) Bulimia, 4) Motivación para adelgazar,

5) Identificación de la interocepción, 6) Ineficacia, 7) Perfeccionismo y 8) Desconfianza interpersonal; estructura factorial que se corroboró en su validación con mujeres (Mancilla, Franco, Álvarez y Vázquez, 2003) y hombres (Franco et al., 2004) mexicanos.

  • «Cuestionario de Imagen Corporal» (Body Shape Questionnaire, BSQ; Cooper, Taylor, Cooper y Fairburn, 1987). Éste evalúa la insatisfacción con el peso e imagen corporal mediante 34 preguntas y fue validado para mujeres mexicanas (Galán, 2004).

•   «Entrevista para el Diagnóstico de Trastornos Alimentarios» (Interview for    

       the Diagnosis of Eating Disorders-IV, IDED; Kutlesic, Williamson, Gleaves,

      Barbin y Murphy-Eberenz, 1998). Tiene por objetivo detectar conductas

relacionadas con los trastornos alimentarios: anorexia nervosa, bulimia

nervosa e ingestión compulsiva, partiendo de los criterios diagnósticos del

DSM-IV (APA, 1994).

 

Todos los instrumentos fueron adaptados para la población masculina por el Proyecto de Investigación en Nutrición de la UNAM FES Iztacala.

 

 

Resultados

Con base en la entrevista de diagnóstico (IDED) se identificaron 60 casos (4%) con TCA en la muestra total, de los cuales 52 (3,5%) se presentaron en las mujeres y 8 (0,5%) en los hombres.

De los 52 casos diagnosticados con TCA en las mujeres —que representan el 7.1% de la muestra de mujeres—, 11 casos pertenecían a TCA Específicos —3 casos (0,4%) con Anorexia Nerviosa y 8 casos (1,1%) con Bulimia Nerviosa— y 41 casos (5,6%) a TCA No Específicos o síndromes parciales (véase Tabla 2).

Respecto a los hombres se observó que de los 8 casos que fueron diagnosticados con TCA —que representaban el 1,1% de la muestra de hombres—, 1 caso (0,1%) correspondió a bulimia nerviosa y 7 casos (0,9%) a los TCA No Especificados o síndromes parciales.

 

Al analizar los casos que superaron el punto de corte del EAT y/o BULIT, se puede hablar de un 12,3% de Sintomatología de TCA en la muestra total. El punto de corte del EAT fue superado por 129 participantes (8,7%), mientras que el BULIT por 56 (3,8%). Asimismo, 24 casos (1,6%) superaron el punto de corte de ambos cuestionarios. Se observó que las mujeres presentaron mayor Sintomatología de TCA en comparación con los hombres, siendo en ambos casos mayor la detección a través del cuestionario EAT —13,9% en mujeres y 6,4% en hombres— que del BULIT —4,1% en mujeres y 3,5% en hombres— (véase tabla 3).

Respecto a los casos con TCA encontramos que un mayor porcentaje de éstos superó el punto de corte del EAT (59,6% en mujeres y 25% en hombres) que el del BULIT (23% en mujeres y 0% en hombres), y como era de esperarse más casos de mujeres que de hombres superaron el punto de corte de ambos cuestionarios.

En cuanto al punto de corte del cuestionario BSQ que evalúa la insatisfacción con la imagen corporal, se observó que el 12,3% (n= 182) de la muestra total superó el punto de corte de dicho instrumento, asimismo se encontró que las mujeres (n= 141, 19,3%) presentaron mayor insatisfacción corporal que los hombres (n= 41, 5,5%). Esta tendencia se mantiene en los casos con TCA.

 

Tabla 3

Porcentaje de casos que superaron el punto de corte de los cuestionarios EAT-40, BULIT y BSQ

CASOS QUE SUPERARON EL PUNTO DE CORTE 
EAT≥ 30 BULIT≥ 102 BSQ≥105
MUESTRA TOTAL (N= 1483) MUJERES (n= 731)HOMBRES (n= 752) 10,1% (n=150)13,9% (n= 102)6,4% (n= 48) 3,8% (n= 56)19,3% (n= 30)3,5% (n= 26) 12,3% (n= 182)4,1% (n= 141)5,5% (n= 41)
CASOS CON TRASTORNO DEL COMPORTAMIENTO ALIMENTARIO
MUJERES (n= 52)HOMBRES (n= 8) 59,6% (n= 31)25% (n= 2) 23% (n= 12)0% (n= 0) 59,6% (n= 31)37,5% (n= 3)

 

La comparación entre los hombres y las mujeres de la muestra comunitaria en cuanto a la puntuación total de los cuestionarios EAT, BULIT y BSQ se presenta en la Tabla 4, encontrándose que las mujeres tuvieron puntuaciones significativamente mayores que los hombres en los totales de todos los cuestionarios, aunque cabe aclarar que ninguno de estos promedios supera el punto de corte usado generalmente a nivel internacional. Por tanto podemos decir que ni la Sintomatología de TCA, ni la Insatisfacción Corporal son características de los participantes.

En la comparación entre los hombres y las mujeres de la muestra comunitaria en cuanto a la puntuación total de los cuestionarios EAT, BULIT y BSQ se encuentra que las mujeres tuvieron puntuaciones significativamente mayores que los hombres en los totales de todos los cuestionarios, aunque cabe aclarar que ninguno de estos promedios supera el punto de corte usado general- mente a nivel internacional. Por tanto podemos decir que ni la Sintomatología de TCA, ni la Insatisfacción corporal son características de los participantes.

 

En cuanto a los factores cognitivos y conductuales asociados a los TCA, las diferencias entre hombres y mujeres se presentan en la Tabla 5. En la muestra comunitaria observamos que de las 8 subescalas del EDI, las mujeres obtuvieron puntuaciones significativamente más altas que los hombres en tres; Motivación para adelgazar, Insatisfacción corporal e Identificación de la interocepción. Mientras que los hombres tuvieron puntuaciones significativamente mayores que las mujeres sólo en la subescala Desconfianza interpersonal.

Cuando hacemos una comparación de los promedios obtenidos por la mues- tra comunitaria con los casos con TCA, observamos que las puntuaciones de las mujeres con TCA son mayores en todas las subescalas a las de la muestra comu- nitaria, notándose una diferencia mayor en los casos de: Motivación para adelga- zar, Insatisfacción corporal, Bulimia, Identificación de la interocepción, Ineficacia y Perfeccionismo.

En cuanto a los hombres con TCA se observa que tienen promedios mayores que la muestra comunitaria en todas las subescalas del EDI, con excepción de Desconfianza Interpersonal, siendo las diferencias más marcadas en las subescalas: Motivación para adelgazar, Insatisfacción Corporal, Miedo a madurar, Identificación de la Interocepción, Ineficacia y Perfeccionismo. Cabe aclarar que estos resultados de los hombres son sólo con 8 casos, donde la mayoría son TCANE. (Trastornos de la Conducta Alimentaria No Específicos-DSM-IV-R)

 

Discusión

En cuanto a la población femenina la ocurrencia también es coincidente con lo indicado a nivel internacional (King y Bhugra, 1989; Rosenvinge, Borgen y Bórresen, 1999; Stein et al., 1997; Woodside et al., 2001). Tanto en hombres como en muje- res, la AN fue el trastorno menos frecuente —incluso entre los hombres inexis- tente— y los TCANES o Síndromes Parciales los más comunes. El poder detectar éstos resulta relevante para la prevención y tratamiento de los TCA, porque cuando se investiga en muestras comunitarias son los casos mas frecuentes y puede brindárseles atención de manera temprana.

En el caso de México existen pocos datos al respecto para ser comparados, por lo que es relevante señalar la presencia de casos de TCA en varones mexicanos.

En lo que respecta a la Sintomatología de TCA, si utilizamos el criterio de la mayoría de los estudios internacionales que es sólo el cuestionario EAT, encontra- mos que 13,9% de las mujeres y 6,4% de los hombres tuvieron Sintomatología de TCA. Si consideramos los cuestionarios EAT y BULIT, observamos que 8,9% de los hombres y 15,73% de las mujeres la presentan.

En cuanto a las mujeres los datos son semejantes a lo encontrado internacio- nalmente con el cuestionario de criba EAT, que oscila entre el 3,2% y el 22%. No obstante, en cuanto a los varones, el porcentaje es más elevado a lo señalado en occidente —0,9 a 6%— cuando se contemplan los dos cuestionarios (Pastore, Fisher y Friedman, 1996; Buddeberg-Fischer et al., 1996; Johnson y Bedford, 2004; Rosenvinge, Borgen y Börresen, 1999).

Este alto porcentaje de casos con Sintomatología de TCA en varones puede entenderse en parte por la falta de investigación y atención a los hombres mexi- canos con este padecimiento, además de la falta de sensibilización de la población general para entender o conocer que los hombres también pueden tener problemas alimentarios graves.

Claro está que necesitamos mas estudios al respecto, debido a que también puede ser un problema de los instrumentos de cribado, como se observa en los casos con TCA detectados por EAT sólo un 20% y con el BULIT ningún caso. No obstante, habría que señalar que la mayoría de los TCA en varones fueron TCANEs, y los instrumentos son menos sensibles a éstos, además que si bien los casos con psicopatología parecen no superar el punto de corte usualmente utilizado interna- cionalmente para mujeres, si obtienen puntuaciones totales notablemente mayores que la muestra comunitaria en el cuestionario EAT. Además el estudio de validación  del EAT en hombres mexicanos (Saucedo, 2004), señala una confiabilidad aceptable (∝= 0,75), aunque debe todavía evaluarse el punto de corte.

En cuanto a los factores cognitivos los datos del presente estudio señalan dife- rencias significativas entre hombres y mujeres de la muestra comunitaria, en cuatro subescalas; Motivación para adelgazar, Insatisfacción corporal, Identificación de la interocepción y Desconfianza interpersonal.

Las mujeres presentaron significativamente mayor Motivación para adelgazar, Insatisfacción cCorporal y menor Identificación de la interocepción que los hom- bres. Diferencias que fueron encontradas en un estudio con estudiantes españoles (Morandé, Celada y Casas, 1999) y coincidentes sólo en cuanto a Identificación de la interocepción con otros estudios (Liebman, Cameron, Carson, Brown y Meyer, 2001; Rosen, Silberg y Gross, 1988).

El deseo de estar más delgadas y el manejo del hambre, son aspectos que han sido recurrentemente señalados entre los síntomas de mujeres con TCA, lo que parece caracterizar también a las jóvenes mexicanas, pero no a los varones claro está, en menor medida que en los casos clínicos, por lo que parece común que las participantes contemplen el dejar de comer aunque se tenga hambre o el deseo de que su figura sea más delgada, lo cual se confirma por la mayor presencia de Insatisfacción corporal en la mujeres (19,3%) que en los hombres (5,5%). En cuan- tos a los hombres estos obtuvieron significativamente mayor Desconfianza inter- personal que las mujeres. Esto difiere de lo encontrado en otras investigaciones, donde es el Perfeccionismo el de mayor presencia en los varones (Morandé, Celada y Casas, 1999). Cabe señalar que en el caso de los varones los factores cognitivos que resaltan no tienen que ver con la sintomatología del trastorno, como en el caso de las mujeres, por lo que quizás se tendrá que buscar diferencias en la etiología de las psicopatologías alimentarias de ellos.

En cuanto a los casos clínicos de varones comparados con los varones de la muestra comunitaria observamos que sus puntuaciones son más elevadas, y se asemejan a las mujeres con TCA como ha sido señalado en la literatura (Keel, Klump, León y Fulkerson, 1998). Al parecer los hombres y mujeres con TCA parecen coincidir en mayor presencia de Motivación para adelgazar, Insatisfacción Corporal, Identificación de la interocepción, Ineficacia y Perfeccionismo.

 

 

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