La persona que presenta más bien un problema de Comer Emocional generalmente lo que presenta es Hambre Emocional, es decir, tiende a recurrir a la comida y al comer como respuesta a toda una serie de estados emocionales generalmente negativos que experimenta, tales como: ansiedad, tristeza, enojo, miedo, frustración, soledad, vacío, etc.. Tiende a saciar sus necesidades de reconocimiento, protección, compañía, afecto, confianza, pertenencia, seguridad, estabilidad, contención, etc.. con comida. La comida se vuelve su mejor aliada y puede confundirse con el comedor compulsivo aunque en el comedor emocional no suelen encontrarse causas fisiológicas reales que justifiquen su forma de comer como en la persona que presenta trastorno por atracón o adicción a carbohidratos.

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